Ciudad de México, México, 27 de marzo. México anunció que buscará un “trato preferente” de parte de Washington ante la decisión del presidente Donald Trump de imponer aranceles a las importaciones automotrices para proteger a la industria estadunidense.
Pese a las tensiones que han generado las recientes medidas proteccionistas de Trump, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que su gobierno seguirá apostando al diálogo con Estados Unidos para lograr una “situación preferencial” para México.
Durante su habitual conferencia matutina, Sheinbaum afirmó que para “el 3 de abril estaremos dando una respuesta integral” a las medidas de Trump, aunque reconoció que “está abierta la puerta de las pláticas con Estados Unidos”. En ese sentido, la mandataria informó que el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, seguirá en Washington para avanzar las conversaciones con su par estadounidense Howard Lutnick.
A inicios de mes Sheinbaum y Trump acordaron aplazar hasta el 2 de abril la aplicación de gravámenes generales de 25% para los productos que están bajo el tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Pese a esa decisión la Casa Blanca decidió imponer desde 12 de marzo aranceles del 25% a las importaciones de acero y aluminio de cualquier país, incluyendo a México.
A través de una videollamada, Ebrard indicó en la conferencia presidencial que ante los cambios en el sistema de aranceles México buscará un “trato preferente” de parte de la administración de Trump “de manera que tengamos condiciones de proteger nuestros empleos y la actividad económica”.
“Lo que estamos buscando es que los productos hechos en México al final tengan el mejor precio que cualquier otro país como Alemania, Japón, Corea del Sur o cualquier otro país que también exporta a los Estados Unidos”, agregó.
Ebrard reconoció que la decisión que tomó la víspera Washington representa un “gran cambio en el sistema comercial por sí solo”, que según los analistas podría impactar a la economía mexicana puesto que la industria automotriz representó el año pasado cerca del 5% del Producto Interno Bruto (PIB) y generó 32% de las exportaciones totales del país.
De acuerdo con cifras oficiales, durante el año pasado en México se fabricaron 3.9 millones de vehículos de los cuales 87% se exportaron, esencialmente al mercado estadunidense.
Al hablar de las negociaciones que se han avanzado en materia automotriz, Ebrard dijo que se espera “un descuento” en la aplicación del arancel en la “mayor parte de las marcas que están en México” puesto que muchos de los vehículos que se producen localmente se ajustan a las reglas del T-MEC.
Las grandes empresas estadunidenses General Motors, Stellantis y Ford Motors Company tienen en México algunas de sus principales plantas de producción.
En relación con el sector de autopartes, el secretario informó que aún se está en una mesa de negociaciones con las autoridades estadounidenses “para cuidar” la producción mexicana, debido a que representan 40% del total de las autopartes que se integran a toda la cadena productiva de Estados Unidos.
De igual forma, ambos gobiernos aún están discutiendo un esquema para evitar que las piezas automotrices que pasan varias veces por la frontera como parte del proceso de producción no tengan un recargo en el cobro de los aranceles, precisó Ebrard.
Con los nuevos gravámenes la administración de Trump espera recaudar 100 mil millones de dólares anuales. Se prevé que la medida arancelaria afectaría a las automotrices estadounidenses debido a que elevará sus costos y ocasionará una merma en sus ventas por el incremento en los precios de los vehículos.
A principios de febrero el presidente estadunidense suspendió la aplicación de los impuestos luego de que Sheinbaum se comprometió a enviar 10.000 guardias nacionales a la frontera norte para contener el tráfico de drogas.