Río de Janeiro, Brasil. 3 de abril. El entonces presidente estadunidense Barack Obama llegó a considerar a su homólogo brasileño Luiz Inácio Lula da Silva el político más popular del planeta. Esos tiempos han quedado atrás.
A mitad de su más reciente mandato de cuatro años, la aprobación de Lula ha caído a niveles nunca antes vistos en ninguno de sus tres periodos en el gobierno. La economía de Brasil está creciendo y el desempleo está disminuyendo, pero la población se queja de los altos niveles del crimen y los precios elevados de los alimentos.
La aprobación de Lula ha caído al 24%, según la encuestadora más prominente del país, Datafolha, en su última encuesta, realizada en febrero, que entrevistó a dos mil siete personas en todo Brasil con un margen de error de dos puntos porcentuales. Ese es un mínimo histórico en su tiempo en el cargo desde 2003 hasta 2010, y desde que asumió nuevamente en 2023. El récord anterior fue del 28% en 2005. Encuestas de otras firmas también muestran un aumento en el descontento.
Y en un aparente intento de recuperar apoyo, el gobierno está organizando un evento este jueves en la capital, Brasilia.
“El objetivo es presentar los logros del Gobierno Federal en los primeros dos años”, dijo el palacio presidencial en un comunicado esta semana.
Un panorama político agitado
Las dificultades de Lula se presentan en un panorama político brasileño en agitación, con su predecesor y acérrimo rival, el expresidente Jair Bolsonaro, enfrentando un juicio por cargos de que el político de derecha intentó un golpe de Estado.
La caída en el apoyo también se registra cuando Lula, de 79 años, sopesa si postularse para la reelección el próximo año.
Para muchos observadores, el aumento en el costo de los alimentos es una de las principales razones de la caída en popularidad de Lula. Los alimentos y bebidas fueron casi un 8% más caros en 2024 en comparación con el año anterior, según la agencia nacional de estadísticas de Brasil.
Aumento de costos de los alimentos
“La inflación de los alimentos tiene un impacto directo en la vida de las personas”, sostuvo Carla Beni, profesora de Economía en la Fundación Getulio Vargas, señalando particularmente el aumento del costo de la carne, un alimento básico en la dieta de los brasileños.
Beni indicó que los precios han aumentado debido al impacto del cambio climático en los cultivos y al fortalecimiento del dólar frente al real.
Un alza en los precios de los alimentos afecta particularmente a los pobres, la base de apoyo histórico de Lula. Una encuesta de la firma privada Genial/Quaest publicada ayer miércoles mostró un aumento en la desaprobación entre mujeres, personas negras y en el noreste de Brasil, región de mayor pobreza. En seis meses, el porcentaje de encuestados en el noreste que desaprueban el gobierno de Lula se disparó del 26% al 46%. Y más mujeres tienen una opinión negativa del gobierno que una positiva.
“No sólo las cosas son caras, sino que también vivimos en un país peligroso”, afirmó Anderson Vianna, de 45 años, un representante de ventas que vive en la zona norte de bajos ingresos de Río de Janeiro. “Si tienes tu teléfono en la mano, no puedes relajarte”, agregó el hombre que votó por Lula en 2002, 2006 y 2022.
Para controlar la inflación de los alimentos, el vicepresidente Geraldo Alckmin anunció el 6 de marzo que el gobierno reducirá a cero los impuestos de importación sobre una serie de productos, incluyendo carne y café.
Problema de comunicación
Pero la medida no parece haber cambiado la percepción pública del gobierno. João Feres, un politólogo de la Universidad Estatal de Río de Janeiro, explicó que el gobierno de Lula tiene una miríada de políticas públicas, pero “el problema es comunicar los resultados de estas políticas”.
Un golpe para Lula llegó en enero, cuando su gobierno anunció un aumento de la supervisión de las transacciones financieras, incluido el popular sistema de pagos instantáneos de Brasil, PIX.
Eso desató una oleada de noticias falsas impulsadas por políticos de ultraderecha cercanos a Bolsonaro, quienes dijeron que el gobierno planeaba imponer un nuevo impuesto a los pagos de PIX. La administración negó la acusación, pero terminó dando marcha atrás en la medida.
“Ese fue el primer punto que realmente dañó la imagen de Lula”, indicó Paulo Feldmann, economista de la Universidad de Sao Paulo.
Brasileños preocupados por el crimen
El crimen y la violencia son otras preocupaciones principales.
“Desde el fin de las restricciones de movilidad debido a la pandemia de Covid-19, está en primer lugar” en el ranking de preocupaciones de los brasileños, destacó Marcos Calliari, director del país de la encuestadora IPSOS.
Durante el fin de semana, el video de una influencer filmando inadvertidamente el momento en que le robaron el teléfono en el festival Lollapalooza en Sao Paulo se volvió viral. Casi uno de cada diez brasileños sufrió el robo de su teléfono entre julio de 2023 y junio de 2024, según Datafolha.
Lula ha endurecido su tono contra los ladrones en las últimas semanas.
“No permitiremos que los criminales se apoderen de nuestro país”, manifestó el 19 de marzo.
El Ministerio de Justicia planea enviar un proyecto de ley al Congreso que aumentará la pena máxima por recibir y beneficiarse de teléfonos robados de 8 a hasta 12 años, detalló en un comunicado el viernes.
El gobierno de Lula también está preparando un proyecto de ley más amplio sobre seguridad.
Preparando una reducción del impuesto sobre la renta para los pobres
Para atraer de nuevo a los votantes, el gobierno también cuenta con una propuesta para reducir la tributación para los pobres. A mediados de marzo, el gobierno envió un proyecto de ley al Congreso que busca eximir del impuesto sobre la renta a las personas que ganan hasta cinco mil reales (alrededor de 880 dólares) al mes, frente a los aproximadamente dos mil 300 reales actuales.
Si el Congreso aprueba el proyecto de ley, los observadores dicen que podría ser una gran victoria para Lula, aunque no está claro si restaurará su popularidad.
Con Lula batallando en las encuestas y Bolsonaro inhabilitado para postularse hasta 2030, la próxima elección es mucho más impredecible que la anterior, dijo Beni.
Vianna, el representante de ventas, señaló que está decepcionado y no está seguro de si votará por Lula nuevamente.
“Necesitamos una renovación”, afirmó.