Los registros muestran un desempeño sólido, con un crecimiento del PIB de 3.2% en 2024, el mejor de la eurozona.
La última vez que España aprobó sus presupuestos fue el 20 de diciembre de 2022 y ya gobernaba Pedro Sánchez del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) con una coalición de partidos de ultraizquierda, separatistas y nacionalistas. Desde entonces, a la fecha, el país ibérico no ha vuelto a tener nuevos presupuestos.
¿Cuál es la razón principal? Fundamentalmente, que Sánchez no tiene los apoyos necesarios en el Congreso y cada partido demanda sus propias prioridades. El mandatario no tiene muy claro si esta vez intentará presentarlos, así lo declaró el pasado 26 de marzo durante su comparecencia en el Congreso para defender que España requiere de un mayor gasto de defensa.
“Si nos da tiempo a sacar unos mejores presupuestos este año, lo haremos. Si no, nos pondremos a negociar los de 2026. Esa es nuestra obligación y es lo que haremos”, afirmó.
Dos días antes de su comparecencia, Pilar Alegría, ministra de Educación y portavoz del gobierno, tras terminar la reunión del Consejo de Ministros de cada martes, dijo a la prensa que llevar unos presupuestos al Parlamento sin ser acordados previamente sería una pérdida de tiempo.
La oposición formada por los grupos del Partido Popular que lidera Alberto Núñez Feijóo y la ultraderecha de Vox, con Santiago Abascal, presiona para que el presidente del gobierno, si no es capaz de cumplir con el mandato constitucional, entonces convoque elecciones generales adelantadas.
“Si no hay forma de tener unos nuevos Presupuestos Generales del Estado para este año, estos serán prorrogados sin ninguna duda; aunque quiero dejar en claro que no habrá ningún adelanto electoral: el país necesita estabilidad y continuar con una política económica que está sentando bien a las empresas, a la economía española y al empleo”, defendió Sánchez ante las críticas de la oposición.
Los presupuestos prorrogados, en 2024, y al parecer también lo serán en 2025, son denunciados por los partidos políticos como un atentado a la democracia y una falta grave contra la Constitución.
Sin embargo, el presidente resiste y repite el mantra de los presupuestos vigentes, aunque sean prorrogados, dado que fueron aprobados hace poco más de dos años por una administración progresista. “Con estos presupuestos podemos seguir creciendo”.
Sea o no progresista, la realidad es que Sánchez resbala en barro cada vez que intenta ir al Congreso; la periodista, María Ruiz, documentó para OkDiario que el gobierno de Sánchez ya supera las cien derrotas en el Congreso en los últimos quince meses y ha visto caer tres decretos; otras cinco leyes y,m dos ministros han sido reprobados.
“El gobierno de Pedro Sánchez ha batido un récord que nunca querría haber superado. O quizás, a estas alturas le dé igual: recién perdió en el pleno del Congreso los cuatro puntos de una moción del PP para aumentar el gasto en seguridad y defensa, con lo que ha superado ya el centenar de votaciones pérdidas en el hemiciclo evidenciando su fragilidad”, aseveró Ruiz.
No hay, además, suficiente capacidad para gestionar y equilibrar todas las demandas exigidas por los otros partidos que intentan “venderle” su apoyo en las votaciones al PSOE. Estos grupos tienen peticiones opuestas y contradictorias entre sí: lo que exige un partido de centroderecha como Junts, que es además un partido nacionalista, separatista catalán, no tiene nada que ver con las propuestas de la ultraizquierda de Podemos.
El gobierno del decretazo
¿Cómo ha podido gobernar Sánchez entonces desde los últimos poco más de dos años con los presupuestos prorrogados y con su incapacidad para obtener votaciones favorables? El mandatario socialista está gobernando mediante decreto.
Para EsDiario, Marian Romero revela que el gobierno estaría preparando aprobar varias decenas de decretos de ley para este año mediante una fórmula que le permite legislar por la vía fast track y saltándose muchas de las trabas del Congreso.
“Esta estrategia refuerza la tendencia del Ejecutivo a gobernar por decreto, un mecanismo constitucional que permite la aprobación de normas con carácter urgente pero que, en opinión de la oposición, se está utilizando de forma excesiva para eludir el control parlamentario”, recalcó Romero.
Hay un comportamiento por parte del presidente español de desdeñar al Congreso: no acude a rendir cuentas en materia de gasto público, de inversiones o de política fiscal. Tampoco ha celebrado el debate del estado de la nación y, ahora, ni siquiera intentará ir al Congreso para proponer unos nuevos presupuestos.
El propio Juan Ignacio Moreno, letrado del Tribunal Constitucional, criticó que este instrumento impida el debate en el Congreso: “Eso es lo que tenemos desde el punto de vista parlamentario y desde el punto de vista constitucional en este país. Tenemos que cambiar la perspectiva y la forma de ver la Constitución, que es una garantía de todos”.
Solo desde junio de 2018, a junio de 2023, Sánchez gobernó aprobando un total de 138 reales decretos-ley. “Este volumen de normas suponen un 26% más que los reales decretos-leyes aprobados por su antecesor, Mariano Rajoy, a pesar de que estuvo un año más al frente del Ejecutivo y 15% más que los aprobados por José Luis Rodríguez Zapatero en sus ocho años de gobierno”.
Por su parte, Ana Belén Ramos, del Confidencial, subraya que la debilidad parlamentaria del líder socialista lo convierte en el presidente que más ha recurrido a esta fórmula legal para aprobar iniciativas sin el debate de las Cortes, un recurso a priori reservado para asuntos extraordinarios.
En The Objective, Fernando Cano recalca que Sánchez es el único presidente del gobierno que ha aprobado más decretos que leyes. Desde que llegó al poder en el verano de 2018, apenas 45% de las 267 iniciativas legislativas se han aprobado mediante debate ordinario, mientras un aplastante 54% se han hecho por imposición del Ejecutivo.
“En estos decretos los grupos no pueden incluir enmiendas en su tramitación: o se aprueba todo o nada; y no pasa por los órganos consultivos como el Consejo General del Poder Judicial, el Consejo de Estado o el Consejo Económico y Social. Es decir, no solo se minimiza la labor del Congreso sino que también la del resto de organismos fiscalizadores”, esgrimió Cano.
Lo más contradictorio es que Sánchez, en su etapa legislativa y de líder de la oposición con su partido el PSOE, llegó a pedir varias veces la renuncia del entonces presidente Mariano Rajoy, perteneciente al PP, tras exigirle la presentación de unos presupuestos actualizados.
Economía con buenos resultados
El Producto Interno Bruto (PIB) español creció 3.2% en 2024 siendo el mejor desempeño de la eurozona y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) destacó la buena marcha de la economía ibérica.
Recientemente The Economist publicó un estudio que ubica a la economía española al frente del ranking de las economías de la OCDE y destaca de forma especial “el resurgir” de los llamados PIIGS formado por Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España.
El estudio se basa en una puntuación combinada que recopila cinco indicadores macroeconómicos y financieros: el PIB, el rendimiento del mercado de valores, la inflación, el desempleo y los saldos fiscales.
The Economist destaca el crecimiento anual del PIB español impulsado por un mercado laboral robusto y altos niveles de inmigración: “Tiene además un sólido turismo que será cada vez más creciente y ha sabido utilizar los fondos de recuperación de la Unión Europea superando a Alemania, Francia e Italia”.
La industria turística, que este año tiene previsto captar a 100 millones de turistas internacionales, ha coadyuvado a expandir al sector terciario de la producción; el sector servicios da ingresos y empleo a multitud de subsectores. El empleo en el sector turístico en España crece a tasas del 2.3% del PIB y supera los tres millones de trabajadores; es la hostelería donde más empleo se genera.
Hay, además, un impulso a la economía que proviene del gasto de los hogares; el impacto positivo de la inmigración; la recuperación del poder adquisitivo; la mejoría en los niveles de inversión y la utilización favorable de los fondos europeos.
Los datos definitivos demuestran que la mayor contribución al crecimiento económico llegó de la demanda nacional (consumo e inversión públicos y privados) que aportó 3.6 puntos al avance interanual del PIB entre octubre y diciembre. “El contraste lo puso la demanda externa, que restó dos décimas a la actividad porque las exportaciones tiraron menos ante la debilidad económica de los principales socios comerciales de España”.
Respecto del gasto en consumo final de los hogares, el Instituto Nacional de Estadística (INE) indicó que aceleró nueve décimas, al aumentar 3.8%, mientras el gasto de las administraciones públicas se moderó dos décimas, a las puertas de la entrada en vigor de las nuevas reglas de déficit y deuda europeas.
“La inversión productiva subió 3.2%, casi dos puntos más que el trimestre precedente, escapando poco a poco de la debilidad que ha venido mostrando tras la pandemia”, de acuerdo con el INE.
Por lado de los sectores económicos, el valor añadido bruto de la Industria aumentó 2.7%, debido al mejor dinamismo de las manufacturas; la Construcción creció 2.6% interanual; los Servicios 3.8% y las ramas primarias 4.2%. El valor a precios corrientes del PIB superó los 1 mil 591 billones de euros, 6.2% más respecto al año anterior.
Por último, el mercado laboral mantuvo su fortaleza, con la creación de casi 500 mil puestos de trabajo en 2024 y la remuneración por asalariado ha venido aumentando alrededor de 5% interanual en los últimos trimestres.
Desde el ministerio de Economía, Comercio y Empresa comentaron al respecto: “Estos datos siguen poniendo de manifiesto que España mantiene un crecimiento equilibrado, sostenible y robusto, capaz de seguir generando empleo de calidad y mejorando el poder adquisitivo de las familias”.
Aunque no todo es miel sobre hojuelas: el PIB per cápita no está creciendo al mismo ritmo que la economía en general y el Banco de España ha vuelto a llamar la atención sobre el nivel de la deuda pública que en enero pasado subió hasta un billón 629 mil millones de euros.
En cuanto al déficit público, el Ministerio de Hacienda informó que el año pasado fue de 2.8% del PIB, pero sin considerar el impacto fiscal provocado por el desastre de la DANA en Valencia y en otras ciudades.
Por último, hay un problema que cada vez más economistas llaman la atención y está relacionado con la economía sumergida: el último informe del Centro para la Investigación Económica y sobre Política (CEPR) destaca que España ya está en el tercer escalafón de Europa con más economía sumergida, con 24% del PIB, solo por detrás de Grecia, con 36% del PIB, e Italia con 31 por ciento.
No hay una cifra exacta de cuántas personas están obteniendo sus ingresos gracias a diversas actividades en la economía sumergida, pero si algo ha quedado en evidencia es la enorme vigilancia que desde Hacienda se ha desplegado durante el gobierno de Sánchez. Las operaciones en efectivo de más de mil euros ya son sospechosas y cada vez Hacienda pone más el foco en las operaciones con pequeñas cantidades en efectivo.