Cálculos de EU que llevaron a los aranceles no son economía estándar: CCI

Desconoce cómo la administración Trump ha hecho los cálculos, pues no existe correlación entre las tarifas promedio reales de la UE a los productos norteamericanos

Redacción
Internacional
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El Centro de Comercio Internacional dice que los cálculos de la administración Trump que llevaron a los aranceles “no son economía estándar” y en muchos casos imponen aranceles hasta un 95% más altas a las tasas reales aplicadas a las importaciones estadounidenses.

“No, no es la forma estándar en la que los economistas calculan la equivalencia”, dijo Jula Spies, jefa de comercio e inteligencia de mercado del Centro de Comercio Internacional, indicando que en muchos casos imponen tarifas mucho más altas que las que los países objetivo aplican a los productos estadounidenses.

Spies citó por ejemplo que las tarifas promedio de la Unión Europea a productos de EEUU rondan el 3,5 %, cuando en la tabla usada por el Departamento de Comercio estadounidense se citaba un 39 %, o las de China son del 5,5 % (en la tabla se citaba un 67 %).

Julia Spies dijo que aún no se sabe exactamente cómo la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos y otros funcionarios estadounidenses acordaron los aranceles.

Las cifras presentadas por Trump coinciden aproximadamente con la balanza comercial de Estados Unidos -o el desequilibrio- con un país específico, dividida por las importaciones de ese país, “y eso, dividido por dos, nos da el arancel recíproco” impuesto por Estados Unidos.

Nunca había visto algo así
“Hacerlo con una fórmula que mide el déficit comercial y el ratio del déficit comercial sobre las importaciones, personalmente nunca había visto algo así”, subrayó.

La experta dijo que los consumidores estadounidenses lo sentirán en el bolsillo.
“Es poco probable que el coste completo de estas tarifas lo absorban los negocios que exportan los productos a Estados Unidos, sino que se reflejará en el precio que pagan los consumidores y más ampliamente en la inflación en Estados Unidos”, dijo Spie subrayando que los estadounidenses también pagarán más por productos que se vean afectados por las tarifas en represalia.

Algunos de los países que enfrentarían los llamados “aranceles recíprocos” más altos al exportar sus productos al mercado estadounidense son los países menos desarrollados, incluidos Lesoto, Camboya, Laos, Madagascar, Myanmar y Vietnam, que enfrentan ahora aranceles del 45% o más.

Desvío a otros mercados
Ciertos países y sectores que eran competitivos a escala mundial podrían buscar nuevos mercados para ser más resilientes a los riesgos de la cadena de suministro.

Por ejemplo, Madagascar, famoso por su vainilla (donde representaba la mitad del suministro mundial), podría aumentar las exportaciones a mercados más pequeños como Canadá o diversificarse en otros nuevos, como Indonesia.

Suiza, que se enfrenta a un arancel del 32%, vería afectada su exportación de relojes, ya que Estados Unidos es su principal mercado de exportación de relojes. Los relojeros suizos podrían aprovechar aún más el acuerdo de libre comercio con China y satisfacer la creciente demanda de relojes en este mercado.

Japón podría perder 17.000 millones de dólares en potencial de exportación a Estados Unidos. El sector automotriz comprende el 20% de las exportaciones totales del país, y la mayoría de ellas se dirigen al mercado estadounidense.

Los más vulnerables se enfrentan a graves penalizaciones, alerta UNCTAD

Por su parte, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo ( UNCTAD ) alertó de que, en una economía mundial de bajo crecimiento y elevada deuda, el aumento de los aranceles podría debilitar la inversión y los flujos comerciales, añadiendo incertidumbre a un contexto ya de por sí frágil.

Esto podría erosionar la confianza, ralentizar la inversión y amenazar los avances en materia de desarrollo, especialmente en las economías más vulnerables.

El comercio no debe convertirse en otra fuente de inestabilidad. Debe estar al servicio del desarrollo y el crecimiento mundial”, afirmó al respecto la secretaria general del organismo, Rebeca Grynspan.

Más aún, las economías con una responsabilidad mínima en los desequilibrios comerciales mundiales se enfrentan a graves penalizaciones, a pesar de ser las menos preparadas para absorber nuevos choques.

Sólo 10 de los casi 200 socios comerciales de Estados Unidos representan casi el 90% de su déficit comercial. Sin embargo, por ejemplo, los países menos desarrollados y los pequeños estados insulares en desarrollo, responsables de sólo el 1,6% y el 0,4% del déficit, respectivamente, se están viendo afectados. Ni ayudarán a equilibrar el déficit comercial ni generarán ingresos significativos, señaló el organismo.

Es hora de dialogar, no de escalar
Aunque considera que es necesaria una reforma comercial, la UNCTAD insiste en que la solución debe pasar por el diálogo y la negociación. Deben abordarse los desequilibrios comerciales, las ganancias concentradas y las normas obsoletas, sin sacrificar a los menos responsables.

“Ha llegado el momento de la cooperación, no de la escalada”, afirmó Grynspan. “Las normas del comercio mundial deben evolucionar para reflejar los retos actuales, pero deben hacerlo con la previsibilidad y el desarrollo en su núcleo, protegiendo a los más vulnerables”.

Por ello, el organismo instó a los políticos a que reconsideren urgentemente los aranceles impuestos a los países vulnerables, ya que estas medidas podrían infligir un gran dolor a millones de personas.