El mundo reacciona con consternación a los aranceles de EU

Lanzan llamado para hacer reglas comerciales más justas

Redacción
Finanzas
Share
Operaciones bursatiles en la Bolsa de Fráncfort, Alemania.
Foto: AP

Fráncfort, Alemania, 3 de abril. Los amplios aranceles nuevos anunciados ayer por el presidente estadunidense Donald Trump provocaron consternación, amenazas de contramedidas y llamados urgentes a más negociaciones para hacer las reglas comerciales más justas.

Pero las respuestas fueron mesuradas, destacando la falta de apetito entre los socios comerciales clave en una guerra comercial en toda regla con la economía más grande del mundo.

Trump presentó los impuestos a las importaciones, que van del 10% al 49%, en los términos más simples: Estados Unidos les hará a sus socios comerciales lo que él dijo que ellos le han estado haciendo al país durante décadas.

Trump sostiene que atraerán fábricas y empleos de vuelta a Estados Unidos.

“Los contribuyentes han sido estafados durante más de 50 años”, afirmó. “Pero eso ya no va a suceder”.

El anuncio de Trump de un nuevo arancel del 20% sobre la Unión Europea (UE) provocó una fuerte reprimenda de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien dijo que era un “golpe importante para la economía mundial”.

“Las consecuencias serán nefastas para millones de personas en todo el mundo”, afirmó Von der Leyen. Los alimentos, el transporte y los medicamentos costarán más, dijo mientras visitaba Uzbekistán, “y esto está perjudicando, en particular, a los ciudadanos más vulnerables”.

Sin embargo, Von der Leyen no anunció nuevas medidas de represalia y subrayó que la UE estaba dispuesta a negociar con Estados Unidos.

Los productores del queso italiano Parmigiano Reggiano señalaron que los nuevos aranceles simplemente suponen que los consumidores estadounidenses pagarán más, ya que en realidad, el queso con denominación de origen protegida no compite con el queso estadounidense. “Los estadounidenses siguieron eligiéndonos incluso cuando el precio subió" tras una ronda anterior de aranceles de Trump en 2019, indicó Nicola Bertinelli, presidente del Consorcio de Parmigian Reggiano.

“Poner aranceles en un producto como el nuestro sólo aumenta el precio para los consumidores estadunidense sin proteger a los productores locales”, indicó.

Algunos analistas dicen que hay poco que ganar con una guerra comercial total, ni en Estados Unidos ni en otros países, ya que los aranceles pueden frenar el crecimiento y subir la inflación.

“Si Trump realmente impone aranceles altos, Europa tendrá que responder, pero la paradoja es que a la UE le iría mejor no haciendo nada”, dijo Matteo Villa, analista sénior del Instituto de Estudios Políticos Internacionales de Italia.

“Por otro lado, Trump parece entender sólo el lenguaje de la fuerza, y esto indica la necesidad de una respuesta fuerte e inmediata”, señaló Villa. “Probablemente la esperanza, en Bruselas, es que la respuesta sea lo suficientemente fuerte como para inducir a Trump a negociar y, pronto, a dar marcha atrás”.

La estrategia de Europa hasta ahora ha sido limitar la represalia a las primeras rondas de aranceles a sólo unos pocos productos con simbolismo político, como el bourbon y las motocicletas, en un intento de llevar a Estados Unidos a la mesa de negociaciones, en lugar de escalar a una guerra comercial total que podría paralizar su economía dependiente de las exportaciones.

Los economistas dicen que el próximo objetivo podrían ser las empresas tecnológicas estadounidenses. Estas caen en la categoría de servicios, donde Estados Unidos exporta más de lo que importa a Europa y, por lo tanto, estarían más expuestas a represalias.

La respuesta de Bruselas, que probablemente estará lista para finales de abril, incluye la opción de un impuesto a las gigantes digitales estadunidenses, indicó dijo la portavoz del gobierno francés Sophie Primas.

“Vamos a apuntar a los servicios, por ejemplo, los servicios digitales que no están siendo gravados por ahora y podrían serlo, el GAFAM por ejemplo”, señaló en la radio francesa RTL, empleando un acrónimo coloquial para Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft.

El saliente canciller alemán Olaf Scholz indicó que la UE no podrá limitarse a decir que los aranceles son perjudiciales, y “debemos mostrar que tenemos músculos fuertes”.

“Pero esto es con el objetivo de un acuerdo, porque eso es lo mejor para la prosperidad en Estados Unidos, para la prosperidad en Europa y para la prosperidad en el mundo”, añadió.

“Nadie quiere una guerra comercial”

El primer ministro británico, Kier Starmer, apuntó que el gobierno del Reino Unido reaccionaría con “cabezas frías y calmadas”, y señaló a líderes empresariales en Londres que espera levantar los aranceles con un acuerdo comercial con Washington.

“Nadie gana en una guerra comercial, eso no está en nuestro interés nacional”, manifestó Starmer.

Japón, el aliado más cercano de Estados Unidos en Asia, planea analizar de cerca los aranceles estadunidenses y su impacto, dijo el secretario jefe del gabinete, Yoshimasa Hayashi, que evitó hablar de represalias.

Golpe a la economía mundial

Los mercados financieros se vieron sacudidos, y los futuros de las acciones estadunidenses caían hasta un 3% a primera hora del jueves. Una caída del 2,8% en el índice de referencia de Tokio lideraba las pérdidas en Asia. Los precios del petróleo se desplomaron más de 2 dólares por barril.

Los analistas buscaron superlativos para un paso que trastoca el orden comercial global y revierte décadas de esfuerzos para reducir aranceles a través de negociaciones comerciales y acuerdos de libre comercio.

“La magnitud del despliegue —tanto en escala como en velocidad— no sólo fue agresiva; fue una disrupción macroeconómica a toda máquina”, dijo Stephen Innes de SPI Asset Management en un comentario.

Jim Reid, de Deutsche Bank, lo llamó “reordenación radical de políticas” y agregó que Estados Unidos ahora tenía un arancel promedio de entre el 25% y el 30%, el “peor extremo de las expectativas” y el más alto desde principios del siglo XX.

Si bien las ramificaciones a largo plazo podrían incluir un desmantelamiento de las cadenas de suministro construidas durante décadas, una preocupación más inmediata es el mayor riesgo de recesión.

“La tasa arancelaria promedio de Estados Unidos sobre todas las importaciones ahora está alrededor del 22%, desde el 2,5% en 2024. Esa tasa se vio por última vez alrededor de 1910", dijo Olu Sonola, jefe de Investigación Económica de Estados Unidos de Fitch Ratings, en un informe.

“Esto es un cambio decisivo, no solo para la economía de Estados Unidos sino para la economía global. Muchos países probablemente terminarán en recesión. Pueden descartar la mayoría de las previsiones, si esta tasa arancelaria se mantiene por un período prolongado de tiempo”, expresó Sonola.

Minimizar los daños

Los países asiáticos, que se encuentran entre los mayores exportadores a Estados Unidos, se comprometieron a tomar medidas rápidas para apoyar a los fabricantes de automóviles y otras empresas que probablemente resultarán afectadas.

El primer ministro de Corea del Sur, Han Duck-soo, instó a las autoridades a colaborar con grupos empresariales para analizar el posible impacto del nuevo arancel del 25% con el fin de “minimizar los daños”, según informó el Ministerio de Comercio.

El Ministerio de Comercio de China afirmó que Beijing “adoptará contramedidas con determinación con el fin de salvaguardar sus propios derechos e intereses”, sin especificar qué medidas concretas podría adoptar. El gobierno chino ha reaccionado a rondas anteriores de aumentos arancelarios imponiendo aranceles más altos a las exportaciones estadunidenses de productos agrícolas, al tiempo que limita las exportaciones de minerales estratégicamente importantes utilizados en industrias de alta tecnología, tales como los vehículos eléctricos.

Algunos países, como Australia y Nueva Zelanda , criticaron los aranceles pero indicaron que no tomarían represalias. “Eso provocaría un aumento de precios para los consumidores de Nueva Zelanda y sería inflacionario”, comentó el ministro neozelandés de Comercio, Todd McClay.

El arancel del 29% impuesto a la pequeña isla Norfolk, en el Pacífico Sur, causó conmoción. Este territorio australiano tiene una población de aproximadamente dos mil personas y su economía gira en torno al turismo.

“Que yo sepa, no exportamos nada a Estados Unidos”, declaró el jueves a la AP el administrador de la isla Norfolk, George Plant, representante del gobierno australiano en la isla. “No cobramos aranceles a nada. Tampoco se me ocurre ninguna barrera no arancelaria que haya sido implementada, así que estamos desconcertados”.