Hacia 2026 consumo e inversión motores del PIB: SHCP

Entrega al Congreso de la Unión los Pre-Criterios 2026.

Norberto Vázquez
Finanzas
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Foto: Deaconsdocs.

Ciudad de México, a 2 de abril. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) publicó los Pre-Criterios Generales de Política Económica (PCGPE) de 2026, documento que contiene las previsiones sobre la evolución de la actividad económica y las finanzas públicas para 2025 y 2026; lo anterior como base para la elaboración del Paquete Económico de 2026 que se presentará en septiembre.

En la evaluación económica destacan las estimaciones de las principales variables macroeconómicas, las metas de recaudación y los límites máximos de gasto, los pronósticos sobre los ingresos presupuestarios y las cifras de crédito público.

En su balance dijo que en 2025 y 2026, la economía mexicana mantendrá una trayectoria de crecimiento positivo, impulsada por una demanda interna sólida. El consumo de los hogares y la inversión pública y privada seguirán siendo los principales motores del Producto Interno Bruto (PIB), estableció.

Expuso que a pesar de un entorno externo incierto por las tensiones comerciales globales y los conflictos geopolíticos, México cuenta con una economía más diversificada y un mercado interno robusto, lo que mejora su capacidad de respuesta ante choques internacionales.

Mencionó que el consumo privado se fortalecerá por la creación de empleos, el crecimiento de los salarios y un mayor acceso al crédito. “Los programas sociales seguirán elevando el ingreso de los hogares y reforzando su poder adquisitivo. La inversión avanzará con fuerza gracias a proyectos de infraestructura logística y energética que mejoran la competitividad, favorecen el Nearshoring y refuerzan la integración de México en las cadenas globales de valor”, expuso.

Dijo que los Polos de Desarrollo para el Bienestar serán un catalizador clave del crecimiento, con la construcción de 100 parques industriales en 10 sectores estratégicos que atraerán inversión, generarán empleos bien remunerados y promoverán encadenamientos productivos nacionales. “En este contexto, se estima que la economía crecerá entre 1.5 y 2.3 por ciento en 2025, y entre 1.5 y 2.5 por ciento en 2026. La menor incertidumbre global y un entorno interno estable darán soporte a esta expansión. La revisión a la baja para el crecimiento de 2025 responde a un menor dinamismo en la inversión residencial y a la persistencia de choques de oferta desde finales del año pasado. También incide la cautela empresarial ante la incertidumbre sobre la política comercial de Estados Unidos”.

Afirmó que la política fiscal seguirá una ruta de normalización prudente y responsable en 2025 y 2026, con el objetivo de mantener una deuda sostenible y fortalecer la confianza en la estabilidad macroeconómica del país. “Para 2025, se prevé que los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) se ubiquen en un nivel entre 3.9 y 4 por ciento del PIB. La deuda pública se mantendrá en niveles estables, en torno a 52.3 por ciento del PIB. En 2026, los RFSP se estiman entre 3.2 y 3.5 por ciento del PIB, lo que permitirá continuar con una trayectoria de deuda descendente frente a economías comparables”.

Describió que la estrategia de ingresos se apoyará en una mayor eficiencia recaudatoria y el uso de tecnologías digitales. El gasto público, por su parte, se centrará en programas sociales e inversión en infraestructura y transición energética. El financiamiento del sector público priorizará el endeudamiento en moneda local, a tasa fija y largo plazo, lo que reduce la exposición a la volatilidad financiera internacional.

Contempló que para 2026, se anticipa una menor presión sobre el costo financiero de la deuda, gracias a un entorno global de tasas más bajas y a un menor nivel de endeudamiento en México. “Frente a los riesgos externos, México cuenta con una sólida red de protección macro-financiera: fondos de estabilización, líneas de crédito con organismos internacionales y coberturas financieras que respaldan la estabilidad fiscal. Por último, el sistema financiero del país mantiene niveles de capitalización y liquidez por encima de los estándares internacionales, lo que refuerza su capacidad de resistencia ante episodios de volatilidad global”, concluyó.