Josly Medina, antropóloga y una de las líderes del proyecto, cuenta el origen de esta muestra que rinde homenaje a la resiliencia de las mujeres de Barlovento, una de las regiones más significativas de Venezuela.
—¿De dónde surge la idea de Pájara?
—Patricia Pietri, directora de Costaiia (una casa de moda), me propuso crear una colección inspirada en una comunidad venezolana. Siendo venezolana y trabajando en México con artesanos oaxaqueños, Patricia quiso destacar a Barlovento, una de las comunidades afrovenezolanas más importantes en el país. Al desarrollar el proyecto vimos que limitarlo a una campaña comercial sería restrictivo, por lo que decidimos ampliarlo a una muestra enfocada en resaltar las voces femeninas de esta comunidad. El proyecto fue impulsado por un gran equipo de mujeres, desde cineastas hasta estilistas, lo que permitió explorar distintas formas de feminidad y sus expresiones.
—¿Qué roles desempeñan las guardianas de estas tradiciones?
—En Barlovento las mujeres no se limitan a roles tradicionales. Han sido clave en la agricultura, gastronomía y construcción de la cultura, trabajando junto a los hombres en el campo y participando activamente en la creación de comunidades. En Pájara buscamos destacar su trabajo y su arte en espacios históricamente masculinos, visibilizando también los pequeños actos cotidianos que transforman el entorno. Acciones como tejer un peinado o cantar mientras trabajan son esenciales para la identidad de la región, reflejando su fortaleza y resiliencia.
—¿Qué desafíos enfrentan las mujeres de Barlovento?
—A pesar de ser clave en la economía agrícola, especialmente en la producción de cacao y café, Barlovento ha sido una zona marginada con la llegada de la industria petrolera en la década de 1930. La falta de inversión estatal ha dejado a estas comunidades relegadas. Las mujeres, en particular, siguen enfrentando obstáculos económicos y sociales, lo que constituye un reto significativo para la región.
Proyecto auténtico
—¿Cuál fue el mayor desafío para formar esta muestra?
—Fue el llevar una idea teórica (de la academia) a una narrativa visual que conectara con un público más amplio. Vivo en Barlovento y comprendo el contexto local, pero el reto fue salir del entorno familiar y hacerlo accesible y universal. La muestra necesitaba reflejar no solo nuestra identidad local, sino también una conexión con lo que significa Barlovento para nosotros.
—¿Qué impacto tiene Pájara en un público como el de la CDMX?
—La muestra resalta la conexión de las mujeres con la tierra, el cacao y la diversidad, temas que resuenan en toda Latinoamérica. Es un producto visual que habla de nuestra relación con la naturaleza y la música, y se convierte en un espejo de nuestras propias historias. Ver a las mujeres en este espacio tan diverso y hermoso genera una fuerte resonancia, especialmente entre las mujeres de la región.
—¿Hay planes para que Pájara visite otras ciudades?
—Inicialmente planeamos presentar la muestra en México o Estados Unidos; también consideramos llevarla de vuelta a Barlovento, para que la misma comunidad pueda verse reflejada en ella. En el futuro, esperamos compartir Pájara con otros espacios que deseen explorar la diversidad del continente y ofrecer nuevas perspectivas.
De hecho, concluye Medona, “las mujeres de Barlovento saben que hay una muestra sobre ellas que se expuso en la Ciudad de México. La idea fue conversada con la comunidad, fuimos a los espacios, les mostramos el concepto y nos aseguramos de que comprendieran lo que queríamos hacer. Esas conversaciones enriquecieron la muestra, lo que hace que el proyecto sea aún más auténtico y representativo”.