La Esclerosis Múltiple (EM) es una afección crónica y autoinmune que impacta al sistema nervioso central. Se caracteriza por la inflamación y el daño en la mielina, la capa que protege las fibras nerviosas, lo que interfiere en la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo. Aunque sus causas exactas aún no se comprenden del todo, se han establecido algunos factores genéticos y ambientales para su aparición.
Por su parte, la EM, actualmente es la segunda causa de discapacidad neurológica entre adultos jóvenes, quienes a menudo reciben el diagnóstico en la etapa productiva de su vida, cuando están construyendo su futuro personal y profesional. Esto impacta diversas áreas, no sólo físicas, sino también emocionales, sociales y laborales. “El 80% de los casos se diagnostica antes de los 40 años, lo que ocurre en una etapa crucial del desarrollo profesional, generando incertidumbre y complicaciones adicionales”, comentó la Dra. Verónica Rivas, Neuróloga especialista en Esclerosis Múltiple.
El impacto invisible: desafíos emocionales y sociales
Las personas con esta condición ven afectada su calidad de vida debido a sus efectos impredecibles y, a menudo, debilitantes, entre ellos, la ansiedad, el aislamiento y la depresión, impactando significativamente su bienestar emocional y social. Según la NationalMultiple Sclerosis Society, entre el 30% y el 50% de las personas con este padecimiento, experimentan depresión en algún momento de su vida, mientras que aproximadamente el 25% también desarrolla trastornos de ansiedad.
La salud física: fatiga y otros retos en el ámbito laboral
La fatiga extrema es una de las manifestaciones más comunes y puede dificultar tanto las actividades diarias como el desempeño profesional. De acuerdo con la Fundación de Esclerosis Múltiple, más del 62% de las personas en situación de desempleo afirman que la fatiga les ha impedido seguir trabajando.Además, un 43% dejó su empleo en los tres años posteriores al diagnóstico, y este porcentaje se eleva al 70% una década después. Esta combinación de manifestaciones físicos y emocionales hace que la continuidad laboral sea cada vez más compleja.
En dicho entorno, quienes enfrentan esta condición pueden experimentar dificultades para mantener energía durante el día, así como problemas de concentración o memoria y limitaciones físicas que, en ocasiones requieren de una adaptación del entorno de trabajo.
“Es importante que se construya una infraestructura inclusiva en los centros de trabajo, por ejemplo, oficinas adaptadas para que la gente pueda circular de manera segura, rampas para el uso de sillas de rueda, pasamanos en las escaleras o un camino podotáctil, además, si se adoptan medidas simples como horarios flexibles o trabajo remoto, pueden resultar de gran apoyo”, mencionó la Dra. Verónica Rivas.
La importancia de la inclusión laboral
Aunque no es una enfermedad mortal, sí tiene un impacto importante en quienes la padecen, sin embargo, no impide mantener una actividad profesional dentro de las posibilidades del paciente. Con un manejo adecuado, muchas personas que viven con Esclerosis Múltiple logran seguir un ritmo productivo y duradero, como el de cualquier otro colaborador.
Al implementar políticas inclusivas, las empresas benefician a los colaboradores con este diagnóstico, y, al mismo tiempo, fomentan una cultura organizacional más empática, diversa y comprometida, lo que permite que cada persona alcance su potencial y aporte de manera efectiva en donde trabaja.
Según la Dra. Verónica Rivas, “con un diagnóstico temprano, terapias personalizadas y un entorno inclusivo, es posible no sólo conservar el empleo, sino también lograr un desempeño comparable al de cualquier otro colaborador. La clave está en reconocer las capacidades de quienes viven con esta condición y proporcionarles las herramientas y el apoyo necesarios para que sigan contribuyendo de manera significativa en sus entornos”, subrayó.
Aunque la Esclerosis Múltiple puede representar un reto, las personas que viven con ella pueden seguir inmersos en el ámbito laboral, en donde el trabajo no solo juega un factor importante para su integración en la sociedad, sino que también aporta beneficios a su bienestar físico, emocional y psicológico. Además, les permite mantener independencia económica, avanzar en su crecimiento profesional y fortalecer su autoestima, factores esenciales para tener una vida plena.